viernes, 27 de mayo de 2016

CUENTO ÁRABE SOBRE LA AMISTAD


A un oasis llega un joven, toma agua, se asea y pregunta a un viejecito que se encuentra descansando:
¿Qué clase de personas hay aquí?
El anciano le pregunta: ¿Qué clase de gente había en el lugar de donde tú vienes?
"Oh, un grupo de egoístas y malvados" replicó el joven.
"Estoy encantado de haberme ido de allí".
A lo cual el anciano comentó: "Lo mismo habrás de encontrar aquí".
Ese mismo día, otro joven se acercó a beber agua al oasis, y viendo al anciano, preguntó:
¿Qué clase de personas viven en este lugar?
El viejo respondió con la misma pregunta: ¿Qué clase de personas viven en el lugar de donde tú vienes?
"Un magnífico grupo de personas, honestas, amigables, hospitalarias, me duele mucho haberlos dejado".
"Lo mismo encontrarás tú aquí", respondió el anciano.
Un hombre que había escuchado ambas conversaciones le preguntó al viejo:
¿Cómo es posible dar dos respuestas tan diferentes a la misma pregunta?
A lo cuál el viejo contestó:
Cada uno lleva en su corazón el medio ambiente donde vive. Aquel que no encontró nada bueno en los lugares donde estuvo no podrá encontrar otra cosa aquí.
Aquel que encontró amigos allá podrá encontrar amigos acá.

Anónimo.

jueves, 26 de mayo de 2016

Los 7 Chakras principales y sus tés curativos

Chakra Raíz
Ubicación: Sacrum, base de la columna. Color: Rojo
Elemento: Tierra.
Partes del cuerpo: extremidades inferiores, intestino.
Mente y Espíritu: Sentido de la seguridad, la estabilidad, sentimientos de confianza, los instintos de supervivencia, y la conexión con la tierra.
Té de Hierbas: Diente de león (raíz) es una hierba abundante que nos puede ayudar a conectar más conscientemente a nuestros cuerpos para que podamos alinearnos con la sincronicidad y manifestar nuestro propósito del alma.
Chakra Sacro
Ubicación: Pelvis. Color: Naranja.
Partes del cuerpo: órganos sexuales, los órganos reproductores Mente y Espíritu: Sentido de la sexualidad, el placer.
Té de Hierbas: La caléndula es una hierba fácil de cultivar que llega con sus brillantes flores anaranjadas llevando alegría y elevación. Usted puede notar una mejora de la creatividad en todas las áreas de su vida por beber té de caléndula. Uno de los beneficios de equilibrar el segundo chakra, es desarrollar con su pareja un mayor sentido de la intimidad y compañía.
Chakra del Plexo Solar
Lugar: Estómago. Color: Amarillo.
Partes del cuerpo: órganos digestivos.
Mente y Espíritu: Sentido de la autoestima, la confianza en sí mismo, el poder personal, el control y la autonomía.
Té de Hierbas: La Malva relaja el tercer chakra y suaviza nuestros esfuerzos personales por controlar la vida. Un té o unas gotas de tintura en agua, de la raíz de Malva, le ayuda a relajar el diafragma y a conectarse con su respiración, para que pueda alinear sus acciones con el orden divino.
 Chakra Corazón 
Ubicación: pecho. Color: Verde.
Partes del Cuerpo: Parte superior del cuerpo, los pulmones, el pecho, el corazón.
Mente y Espíritu: Capacidad de dar y recibir amor incondicional, el cuidado y la compasión.
Té de Hierbas: El amor incondicional para ti y para los demás puede ser mejorado al tomar bayas de espino. Un té o tintura de bayas aumentan la confianza en el proceso de la vida y te animan a sentir equilibrio en el corazón entre dar y recibir.
Chakra de la Garganta
Ubicación: Garganta. Color: Azul.
Partes del cuerpo: la garganta, el cuello, los senos paranasales.
Mente y Espíritu: Comunicación y expresión.
Té de Hierbas: Flores de trébol rojo ayudan a permitir el libre flujo de la comunicación y la libre expresión. Cuando usted necesite mejorar la comunicación con su pareja, hijos o compañeros de trabajo comparta una taza de té de trébol rojo. Profundas emociones bloqueadas en el cuerpo que están a la espera de las palabras se pondrán en movimiento con estas flores silvestres.
El Tercer Ojo
Ubicación: En la frente, entre las cejas. Color: Indigo.
Partes del Cuerpo: frente, las sienes, cara.
Mente y Espíritu: La intuición, el chakra a través del cual se recibe información clarividente.
Té de Hierbas: La Eufrasia ayuda a honrar a las lecciones que todos los aspectos de la vida traen y para ver la luz y los lados oscuros como parte de un todo. Resucitar sentimientos ocultos y aprender a confiar en los recuerdos, es clave para validar sus dones naturales intuitivos.
Chakra de la Corona
Ubicación: Coronilla. Color: violeta.
Partes del cuerpo: el cerebro, el sistema nervioso.
Mente y Espíritu: La conexión con lo divino, fuente de energía divina, puerta de entrada al mundo espiritual.
Té de Hierbas: Las Flores de lavanda ayudan a la apertura de su séptimo chakra y así lograr la alineación con la sabiduría divina a diario. Esta es una hierba popular para la mejora de la meditación. Ayuda a confiar en que la orientación que se está recibiendo es de la más alta fuente.
"Cuando hagas la recolección de estas hierbas, asegúrate de hacerlo en una zona fuera de la ciudad, de preferencia en un entorno campestre. Siéntate cerca de la planta lo suficiente para sentir las pulsaciones de la Madre Tierra. Tómate un tiempo para pedir al espíritu de la planta por su ayuda y desearle un buen camino en el siguiente paso a su proceso de vida. Déjate guiar suavemente por las plantas que se ofrecen para tu curación. Expresa tu gratitud a la planta por permitirte cortarla al ofrecerle un cristal, semillas, tabaco o una canción."


miércoles, 25 de mayo de 2016

NO TENGO EDAD, TENGO VIDA


Hoy es uno de esos días especiales, me he despertado con el canto de los pájaros, que hoy elevaban su volumen mas que de costumbre, diría que todos estaban reunidos en un mismo lugar como si de una coral se tratara. En mi regazo una bola de pelo blanca llamada Luna retozaba, le gusta estar a mi lado en la cama cuando despierto. 
Hoy es uno de esos días que se repite una vez al año. Un año mas, una publicidad decía, que no pesan los años, pesan los kilos, ¿Será verdad? jaja, puede ser.  
Cumplir años no es envejecer, es un orgullo cumplir un año mas ¿seré un poco mas sabia? espero que sí. 
No me gusta mirar atrás, sobre todo cuando una parte de tu pasado no ha sido del todo color de rosa... pero que vida lo ha sido al 100%. Hoy doy gracias por esos años oscuros, por que ellos me convirtieron en lo que soy hoy. De hecho, no tengo edad, tengo vida.



Algunos de nosotros envejecemos, de hecho, porque no maduramos.
Envejecemos cuando nos cerramos a las nuevas ideas y nos volvemos radicales.
Envejecemos cuando lo nuevo nos asusta.
Envejecemos también cuando pensamos demasiado en nosotros mismos y nos olvidamos de los demás.
Envejecemos si dejamos de luchar.
Todos estamos matriculados en la escuela de la vida, donde el Maestro es el Tiempo.
La vida solo puede ser comprendida mirando hacia atrás.
Pero solo puede ser vivida mirando hacia adelante.
En la juventud aprendemos;
con la edad comprendemos…
Los hombres son como los vinos: la edad estropea los malos, pero mejora los buenos.
Envejecer no es preocupante: ser visto como un viejo si que lo es.
Envejecer con sabiduría no es envejecer
En los ojos del joven arde la llama, en los del viejo brilla la luz.
Siendo así, no existe edad, somos nosotros que la creamos.
Si no crees en la edad, no envejecerás hasta el día de tu muerte.
Personalmente, yo no tengo edad: Tengo vida!
No dejes que la tristeza del pasado y el miedo del futuro te estropeen la alegría del presente.
La vida no es corta; son las personas las que permanecen muertas demasiado tiempo.
Haz del pasaje del tiempo una conquista y no una pérdida.

DESCONOCIDO


lunes, 23 de mayo de 2016

Ritual de autoreconocimiento



El camino iniciático de una mujer empieza por reconocerse a si misma.

Para evolucionar hay que saber como somos tanto en espíritu, pensamiento y cuerpo.

Las mujeres debemos admirar nuestro cuerpo que es un templo, el don mas preciado que poseemos y es el único organismo que nos sirve de vehículo en este mundo. Así, reconozcamos como somos y demos gracias por ello.

Lo primero que hay que hacer para empezar este ritual es procurar disponer de tiempo para nosotras, sin que nos molesten, sin prisas ni compromisos.

Lo segundo preparar una ducha que a la vez nos limpie de las energías negativas que nos rodean, es bien fácil, solo hay que imaginar que el agua arrastra todo cansancio, dolor, molestias, cargas y pensamientos negativos por el sumidero de la bañera. Utiliza un gel o jabón que sea suave y con fragancia de hierbas frescas o flores como el azahar.

Lo tercero que necesitamos son velas e incienso, las velas pueden ser blancas o rosadas y el incienso suave como el de ylang-ylang.
Lo cuarto es un espejo de cuerpo entero, situado en una habitación donde nos sintamos cómodas y seguras, abstenerse del que está en la entrada de la casa y por donde pasan todos los miembros de la familia para ir a la cocina. Si no hay espejo de cuerpo entero pues el que sea.

Lo quinto es situarse delante del espejo, desnuda y observar el cuerpo que se refleja en él. Observarlo por completo, de arriba a abajo y de abajo arriba. El rostro, los hombros, los pechos, la barriga, las caderas, las piernas, las rodillas, etc.

El cuerpo que observamos es el nuestro, esté como esté es la maravilla mas grande de que disponemos, no debemos sentir vergüenza ni miedo, es un cuerpo maravilloso, excelente y atractivo, tócalo, siéntelo, vívelo, háblale, alaba su hermosura y que nadie diga lo contrario. Prométele que vas a cuidarlo siempre, que vas a mimarlo y amarlo.

Gordo o flaco, ancho o estrecho, pequeño u opulento, en la variedad está el gusto. Joven o viejo un cuerpo debería ser siempre hermoso, al menos para su dueño. Nunca debemos dejarnos influenciar por la opinión de otros, porque los demás tienen sus propios defectos y virtudes y no somos equiparables.

Este ejercicio puede resultar muy duro, no todo el mundo acepta como es y se avergüenza de cómo está. Hay que superarlo mirándonos y respetándonos a nosotras mismas.

Si no nos aceptamos en primer lugar a nosotras mismas, como vamos a comenzar un nuevo camino de evolución arrastrando complejos. Somos maravillosas, y así debemos sentirnos.

lunes, 9 de mayo de 2016

El Club de los reparadores: el lugar donde todo tiene arreglo



Siempre me han gustado las manualidades y el bricolaje, y sigo la cultura de las tres Rs, reducir, reciclar y reutilizar aunque siempre he pensado que faltaba una cuarta R la de reparar. 
Cuando trabajaba con mi padre que era instalador electricista siempre venía gente con aparatos eléctricos que no funcionaban para repararlos, y aunque yo era la administrativa pronto me enseñe a reparar pequeños utensilios. Hay cierta satisfacción cuando reparas algo, y ves que vuelve a funcionar, como si le salvaras la vida. 

En el siguiente artículo se habla de un nuevo movimiento creado en Argentina (aunque existen muchos repartidos por el mundo) creado
para darle batalla a la cultura de lo descartable, este evento itinerante de reparación colectiva ya lleva seis ediciones. Cómo resistir contra la sociedad de consumo y la obsolescencia programada.

Listhar Ferrándiz

"Arregla un objeto / Mientras lo haces / también arreglas algo dentro de ti / Piensa en una herida en tu vida o en el mundo / Pide que sea curada mientras arreglas el objeto". 
El poema se llama "Los deseos II" y lo escribió Yoko Ono; está publicado en Acorn, su libro de 2014. Se siente familiar y atemporal; no hace falta explicar el poder sanador de reparar, proporcional a la angustia que puede dar la rotura del objeto más trivial. 
Y, sin embargo, reparar se volvió un exotismo del pasado, o algo relegado a especialistas. Al primer indicio de fallo de cualquier cosa, la reacción por defecto es descartarla y salir a comprar uno nuevo. ¿Cuántas veces jubilaste un jersey por un agujero de polilla? ¿Cuántas te dijeron "por lo que sale el repuesto, te conviene comprar otro"? ¿Cuántas máquinas juntan polvo porque, sencillamente, no funcionan? 

Es el estándar de la época, pero no siempre fue así. Hace seis o siete décadas, lo "normal" era que las cosas duraran. Pero después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos se lanzó a matar la recesión con industria y descubrió que no había mercado para tantos productos. Entonces se inventó la obsolescencia programada, esa política industrial que explica por qué, si el frigorífico tiene cien días de garantía, va a romperse el día ciento uno (y el móvil 2015 va a ser incapaz de manejar las actualizaciones necesarias en 2016). No son fallos: es un plan sistemático de invención de nuevas necesidades para mover la rueda del consumo contra toda lógica sustentable. 

Para darle batalla a este plan nació el Club de Reparadores, un evento itinerante de reparación colectiva que lleva seis ediciones y va por más. Es una de esas ideas tan redondas que parece mentira que no haya existido antes: reunir a gente con cosas rotas con gente que posee talento para reparar. "Una celebración de la reparación para aprender o enseñar a arreglar objetos y combatir la cultura de lo descartable. Acercate con aparatos eléctricos, ropa, marroquinería, zapatos, carpintería, bicicletas y objetos que estén rotos, gastados, o les falte el coso del cosito", dice la convocatoria. Ya sucedió tres veces, en el Parque Lezama, en el FabLab Bariloche y en el Club Cultural Matienzo. Y siempre fue una fiesta, porque nunca falta un roto para un descosido. 

En el Club todos aportan herramientas, materiales, ideas, costureros, mate. La alegría de resolver desafíos -cada objeto roto es un acertijo único- se cruza con la de trabajar en equipo, muchas veces con desconocidos, por un objetivo común. En eso se parece al espíritu de los hackatones; con el plus de que el trabajo es manual, y el resultado palpable. Cada vez son mas las instancias para reunirse físicamente a transformar lo tangible, y el cuerpo las agradece. 

"Cuando preparamos el segundo encuentro, el anfitrión del FabLab me dijo que no entendía bien qué iba a pasar, cómo se iba a dar", cuenta Melina Scioli, una de las organizadoras. "Después se dio cuenta, con la reacción de la gente, de que se entendía todo una vez que sucedía. No había necesidad de explicar nada más". 
Marina Pla, la otra madre del proyecto, rescata el concepto del kintsugi japonés, una reparación que aumenta el valor y alaba la belleza de la cicatriz. "Nos interesaba resignificar la reparación, alejarla de algo engorroso o ajeno y asociarla con la sustentabilidad, la responsabilidad por nuestras cosas y nuestro consumo", agrega. "Y con una lógica del cuidado, el amor y el intercambio. Hay algo muy humano en eso de que una persona que no conocías te explique cómo se hace el dobladillo. Esa magia es lo que este chico de Bariloche no terminaba de imaginarse: que gente voluntaria iba a venir y se iban a reparar cosas de personas que no se conocían. Si lo piensas así, dices no sé si esto va a pasar. No sabemos bien cómo, pero recontra pasó. Hay algo de la dinámica que se arma". Tanto que en Bariloche ya se armó un segundo encuentro del Club, independiente de sus fundadoras. 

TODO ARREGLO ES POLÍTICO
En el corazón de esa dinámica está el placer mismo de reparar, enseñar, aprender y hacer entre pares, y de sentirse autónomo y valorado. Cada vez que un objeto se arregla, estallan los aplausos. Nadie vive solo de aplausos, pero también se vive de eso. Como dijo Jeremy Rifkin, en la era del procomún el capital social coexiste y compite con el financiero. 
El Club de Reparadores es la síntesis local de varias iniciativas con esta lógica. Los Repair Cafés son espacios de reparación colectiva; el primero abrió en Ámsterdam en 2009 y hoy hay 973, distribuidos en los cinco continentes. Las Restart Parties, muy similares, se enfocan en productos electrónicos. Una comunidad digital muy activa comparte casi 19.000 tutoriales abiertos en la wiki del sitio IFixit ("yo lo arreglo", jugando con el nombre de los productos Apple, el paradigma de lo irreparable por mortales). 
Para estas comunidades, reparar es también una acción política. Es un acto de resistencia contra la sociedad de consumo, la obsolescencia programada y, en última instancia, el capitalismo, que empuja a comprar, tirar y volver a comprar sin pensar en las consecuencias ambientales ni en las económicas del consumo. En Estados Unidos, The Repair Association exige en el Congreso el derecho legal de reparar y busca obligar a todas las industrias a vender repuestos. A Apple también. 

Los encuentros reparadores retoman la tradición anarcoautogestiva del movimiento DIY (Do It Yourself, "Hagalo usted mismo") y le dan su vuelta colaborativa hacia el DIWO (Do It With Others, "Hazlo con otros") o DIT (Do It Together, "Hagámoslo juntos"). Se entroncan con la corriente del hardware libre, que defiende el derecho a entender, estudiar y modificar los objetos que usamos. Subiendo la apuesta, la reparación puede entenderse como desobediencia tecnológica, un concepto del artista cubano Ernesto Oroza: plantarse como dueño de las cosas, no rehén de las empresas fabricantes. El manifiesto de IFixit dice: "Si no puedes reparar algo, no es verdaderamente tuyo". Su ícono es un iPhone -el famoso teléfono sin tornillos- abierto. 
La vuelta 3.0 del DIY es el movimiento maker, que une esta vocación de abrir el mundo para ver cómo funciona con la libertad creadora que da la fabricación digital. Por eso, el segundo encuentro del Club llevó a zapateros a un FabLab. Si a lo roto le falta el coso del cosito, ¿qué no podrá arreglar una impresora 3D con amor reparador? 
En el Club todos aportan herramientas, materiales, ideas, costureros, mate. La alegría de resolver desafíos -cada objeto roto es un acertijo único- se cruza con la de trabajar en equipo, muchas veces con desconocidos, por un objetivo común. En eso se parece al espíritu de los hackatones; con el plus de que el trabajo es manual, y el resultado palpable. Cada vez son menos las instancias para reunirse físicamente a transformar lo tangible, y el cuerpo las agradece. 
"Cuando preparamos el segundo encuentro, el anfitrión del FabLab me dijo que no entendía bien qué iba a pasar, cómo se iba a dar", cuenta Melina Scioli, una de las organizadoras. "Después se dio cuenta, con la reacción de la gente, de que se entendía todo una vez que sucedía. No había necesidad de explicar nada más". 
Marina Pla, la otra madre del proyecto, rescata el concepto del kintsugi japonés, una reparación que aumenta el valor y alaba la belleza de la cicatriz. "Nos interesaba resignificar la reparación, alejarla de algo engorroso o ajeno y asociarla con la sustentabilidad, la responsabilidad por nuestras cosas y nuestro consumo", agrega. "Y con una lógica del cuidado, el amor y el intercambio. Hay algo muy humano en eso de que una persona que no conocías te explique cómo se hace el dobladillo. Esa magia es lo que este chico de Bariloche no terminaba de imaginarse: que gente voluntaria iba a venir y se iban a reparar cosas de personas que no se conocían. Si lo pensás así, decís no sé si esto va a pasar. No sabemos bien cómo, pero recontra pasó. Hay algo de la dinámica que se arma". Tanto que en Bariloche ya se armó un segundo encuentro del Club, independiente de sus fundadoras. 

OFICIOS TERRESTRES
Cada encuentro del Club exige una preproducción artesanal: relevar a los reparadores profesionales de la zona, invitarlos a participar y a sumarse al mapa que se va elaborando. Ese trabajo, como todo lo demás, recae en Melina y en Marina, diseñadoras y socias en Artículo 41, un proyecto de comunicación para la sustentabilidad que difunde los derechos ambientales consagrados en la Constitución. "Venimos de trabajar en temas de reciclaje, preocupadas por las cosas que tiramos; buscando cómo reducir los residuos, llegamos a la idea de reparar para extender la vida útil", cuenta Marina. "Gracias a una convocatoria de espacio de exploración del estudio de arquitectura A77, desde CHELA (Centro Hipermediático Experimental Latinoamericano), dimos forma a la idea y construimos con pallets el módulo que sirve de soporte. Ellos participaban en la feria de reutilización creativa Vuelta Verde, entonces rápidamente se presentó la oportunidad de arrancar ahí, en la edición de Parque Lezama". El debut, una luminosa tarde de noviembre, dejó cuarenta objetos arreglados y una corriente eléctrica de entusiasmo, especialmente en los reparadores voluntarios, tan felices que pidieron un nuevo encuentro. "Sin reparadores es imposible de sostener el evento. Siempre es una situación de nervios: ¿vendrán? ¿Tendremos soporte? Porque no hay presupuesto, nomás nosotras que ponemos nuestras cosas", desliza Marina. 

Seis encuentros demuestran que sí: el mismo incentivo social que las empuja a ellas atrae a los reparadores espontáneos, que se acercan a compartir sus talentos como en un juego y gracias al boca a boca van multiplicándose en cada encuentro. En esta fiesta de reafirmación colectiva frente a los caprichos del mercado invierten lo que Clay Shirky llama "excedente cognitivo": un superávit de saberes y tiempo libre con alto potencial altruista, que volcado al trabajo entre pares produce, en lugar de dinero, reconocimiento. Lo mismo que la Wikipedia, pero cara a cara, con las manos, e intercambiando con otros. La ventaja es que los aplausos se escuchan en vivo y en directo, y liberan un frenesí reparatorio altamente contagioso, que en el mejor de los casos puede volverse adictivo. 

Manos a la obra

El Club de Reparadores busca federalizarse en 2016 y llevar la propuesta a plazas, parques y bibliotecas de todo el país. Las novedades se anuncian en la página de Facebook de Articulo 41. Si no podeis esperar al próximo encuentro para repararlo todo, empezar por los manuales publicados en es.ifixit.com, que cubren desde ropa hasta productos Apple. Y/o organiza tu propio encuentro reparador; es un evento de código abierto.

Por Marcela Basch