viernes, 6 de noviembre de 2015

LA MANO DE FÁTIMA



Uno de los amuletos protectores más populares de la zona de Oriente Próximo, la mano de Fátima, es la representación plana de una mano con los dedos juntos y dirigidos hacia el suelo.
Quienes creen en sus poderes suelen llevarla en forma de pendientes, anillos o colgantes, pero también las hay en formatos grandes para colocarlas en la casa.
La mano de Fátima es un amuleto muy antiguo y difundido, sobre todo en el norte de África y en Asia Menor. Cada cultura de la región tiene su modalidad y la llama según su tradición, desde “mano de Dios” a “mano de Miriam”, “Hamsa, que significa cinco en árabe”, etc. En cuanto a su origen, sus primeras trazas se encuentran en la Anatolia de hacia el año 7000 antes de Cristo, si bien no exactamente en la forma en que se la conoce en la actualidad, porque de hecho amuletos de manos hay muchos y muy variados. También se tiene constancia de que estos iconos relativos a la mano de Fátima se usaban en Canaán y en Fenicia, en las costas de la actual Siria, miles de años antes de nuestra era. En algunas zonas de África y Asia, estos amuletos reciben el nombre de “palma”, pero no por referirse a la de la mano, sino por recordar a la palmera, pues la disposición de los dedos bien podría  evocar a las hojas de de la palma, un árbol venerado por cientos de pueblos.


El nombre de “mano de Fátima” procede de la tradición musulmana y su origen es muy interesante. El profeta Mahoma, el fundador del islam, tuvo una hija, la bella y virtuosa Fátima, que los musulmanes veneran con gran devoción y a la que han rodeado de numerosas creencias. Así, cuentan que en una ocasión estaba Fátima muy ocupada en la cocina preparando la comida cuando su marido, el iman Ali, llegó inesperadamente. Al oírlo Fátima abandonó por un instante sus quehaceres  y fue a recibirlo. Sin embargo, quedó fuertemente decepcionada y triste al ver que su esposo llegaba acompañado de una bella y joven concubina.
Prudente, Fátima guardó silencio y atormentada por los celos, regresó a la cocina. Pero, inmersa en oscuros y tristes pensamientos, a partir de ese momento no prestó atención alguna a lo que estaba haciendo; tenia  una olla al fuego con caldo hirviendo y mas atenta a su tristeza que a su trabajo, metió la mano dentro y empezó a remover la mezcla humeante. Tan absorta estaba que no sintió dolor alguno, pero Alí vio lo que estaba haciendo y horrorizado, se abalanzó sobre ella gritando. Fue entonces cuando Fátima se dio cuenta de que se estaba quemando la mano y la saco de la olla.
Desde entonces, la “mano de Fátima” seconvirtió en un símbolo importante en el mundo musulmán. Durante siglos, ha sido representada en forma de pequeños colgantes, y se ha llevado al cuello. También hay manos de Fátima, de tamaño mas grande  y realizadas en cerámica, que se cuelgan en las paredes de las casas. Se cree que trae buena suerte a sus habitantes y les dota de las virtudes de la paciencia y fidelidad, las que adornaban a Fátima.
Fátima murió en el año 6 a la edad de  18 años y recibió sepultura en el cementerio de Jannatul Baqi, en Medina.



UN AMULETO MUY POÑULAR
Exíste una gran variedad de diseños de la mano de Fátima, sin embargo todos coinciden en tener los dedos dispuestos de dos formas básicas. La más realista representa la mano como es, con un único pulgar, mientras que la versión más estilizada tiene tres dedos centrales y un pequño pulgar en cada lado, de manera que la figura es completamente simétrica.



Algunos de estos amuletos tienen en el centro de la palma el ojo de Maat, que protege contra el siempre temido mal de ojo. Así ocurre,  por ejemplo, en la versión judía, conocida como “mano hamesh”. Esta puede aparecer invertida, es decir, con los dedos apuntando hacia arriba, y cuando esto ocurre, suele llevar cuatro pequeños peces colgando de la muñeca. 

Estos animales se consideran sagrados en muchas culturas. En otras versiones, la mano aparece hacia abajo, como es lo más habitual, pero tiene un pez pintado en cada dedo. En los países musulmanes, donde la religión prohíbe representar seres vivos, las manos de Fátima suelen llevar pasajes del Corán, lo que se dice, aumenta los poderes del amuleto.




La fama de la mano de Fátima ha traspasado fronteras y se ha propagado por Occidente, es un talismán que se adapta fácilmente  a la tradición de las culturas más diversas, que lo pueden asimilar haciendo una interpretación de sus poderes adecuadas a sus circunstancias. Hoy en día es fácil encontrar la mano hamesh, la versión judía, en California. Allí se cree que este amuleto, además de proteger contra la ira, previene contra la infidelidad. Más aún, en Norteamérica se ha difundido la creencia de que la mano de Fátima protege de los terremotos, catástrofes a la que están muy expuestos los habitantes de la costa oeste de Estados Unidos. Hoy en día también a sido adoptada por la corriente bohemia como uno de sus iconos, utilizada en joyería, moda y ropa de hogar, la imaginación y la creatividad revelan fantásticos diseños contemporáneos y muy actuales.